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lunes, 5 de junio de 2017

Eugene Sandow, padre del culturismo

Eugene Sandow fue un atleta nacido en Könisberg en 1867. Es considerado el padre del culturismo ya que es de los primeros deportistas de fuerza que empieza a vender su apariencia física independientemente de si era capaz de levantar más o menos kilos.


Al parecer Sandow conoció al  productor teatral Florenz Ziegfeld quien lo convirtió en un fenómeno. Hay que entender que en el circo y el teatro de variedades de la época era frecuente el número del forzudo. El forzudo ofrecía un espectáculo  en el que doblaba barras de acero, rompía cadenas y desafiaba a retos de fuerza a los espectadores del lugar. (El propio Harry Houdini, que es coetáneo, incluía este tipo de elementos en su número y falleció de una peritonitis ocasionada por un puñetazo de un admirador. Pero esa es otra historia..).

El caso es que Ziegfeld observó como los espectadores se impresionaban no tanto por las demostraciones de fuerza sino por la apariencia del mozo. Al parecer las admiradoras hacen cola en la puerta de su camerino solo para poder tocas sus rocosos brazos pagando cifras desorbitadas para la época. Esto hace que Sandow reconduzca su carrera profesional hacia la vertiente estética y es por ello que se le considera el padre del culturismo.

Sandow hizo fama y fortuna con exhibiciones en el Reino Unido -allí conoció al marqués de Queensberry, el de las reglas del boxeo, a Arthur Conan Doyle y a mismo rey Jorge V-. También hizo giras por Estados Unidos. Vamos, lo que hoy diríamos un networking de categoría.

Eugene Sandow fue también un pionero en popularizar este nuevo culto al cuerpo. Escribió libros, abrió gimnasios e incluso vendió su sistema por correo. También estuvo atento a utilizar la fotografía y el cine -un fenómeno  incipiente en su época- para publicitarse.





jueves, 23 de marzo de 2017

Nunca guardé nada para el regreso


Esta entrada contiene spoilers. Si no has visto GATTACA estàs avisado...




GATTACA es una de mis pelis favoritas. Una historia tremenda que te golpea profundo, envuelta en una presentación de lujo. Los actores, la banda sonora -de Michael Nyman por cierto- y los escenarios para estetas -parte de la peli está rodada en uno de los edificios de Frank Lloyd Wright. Además el director deja caer como quien no quiere la cosa algunas alegorias, casi subliminales, a la espiral del ADN. Los pequeños detalles que, como decía Hitchcock, son los que dan empaque y solided a una película, aunque no sean percibidos de manera directa por el espectador. En serio, si no la has visto, hazlo ya.

GATTACA es una distopía al estilo de Un mundo feliz de Huxley pero actualizada. Presenta un mundo donde la genética y las técnicas de concepción asistida han avanzado tanto que es posible desechar del código genético las secuencias que puedan generar enfermedades o tendencias negativas. Y ya puestos, ¿por qué no forzar un poco más las cosas para añadir algunos detalles positivos a la carta? Si podemos burlar el azar de la naturaleza para forzar que nuestro hijo sea más inteligente, más atlético... ¿por qué negárnoslo? Por cierto, el título de la película es una secuencia de bases nitrogenadas -guanina, citosima, adenina, timina- con las que se escribe en nuestro ADN la instrucciones replicar cadenas de proteina.

Pero las películas se hacen para explicar historias, aunque sean de ciencia ficción. Vincent (Ethan Hawke) es el hijo primogénito de una pareja que lo concibe por métodos naturales. Prácticamente una excentricidad romántica de la que su padre se arrepiente. Su hermano pequeño Anton fue ya concebido con los últimos adelantos de la fecundación asistida. De niños los dos  hermanos solían  competir en la playa. Nadaban dirección mar adentro. El primero que se cansaba o asustaba y giraba de vuelta perdía. Vicent perdía siempre, su hermano menor era más fuerte que él. 

Cuando años después los hermanos se reencuentran el duelo se repite. Nadan hasta la extenuación. Nadan, nadan y nadan. Paran para discutir y a continuación siguen nadando. Ninguno de los dos quiere perder. Anton, el hermano mejor dotado, se cansa y se asusta. ¿Cómo puede ser? Él es mejor, su hermano no puede derrotarlo. En uno de los momentos más terribles de la película, los dos muy adentro en el mar y agotados, Anton pregunta a Vincent que cómo es posible. Vincent le responde: "¿Quieres saber cómo lo hago? Así es como lo hago Anton. Nunca guardé nada para el regreso". Demoledor.




Mañana es el 17.5. Os deseo que lo disfrutéis. que os vaya fenomenal y que nadéis y nadéis sin dejar nada para la vuelta.



jueves, 16 de febrero de 2017

Señorita Scarlatta, señorita Scarlatta...

Cada vez que tengo una duda sobre algún tema deportivo pregunto a alguno de los entrenadores de mi box. Luego, por curiosidad, comparo con algunas de las opiniones expresadas en redes sociales -aunque a veces acabo llevándome las manos a la cabeza-. Como en las últimas semanas estoy realizando un pequeño ciclo de fuerza me surgió la duda de si debía usar cinturón. De hecho es una pregunta con tres patas:
-¿Se debe utilizar el cinturón?
-En caso afirmativo, ¿por qué?
-Por último, ¿cómo debemos utilizarlo?

Parece haber acuerdo en que no se debe utilizar con pesos ligeros y que sólo deberíamos usarlo cuando estemos realizando el movimiento en cuestión a más del 85% de nuestro 1RM. Y ni siquiera absolutamente siempre en esta situación.

El motivo de su uso es prevenir lesiones ayudándonos a mantener una adecuada presión intraabdominal. De este modo todo nuestro core -abdominales, oblícuos, diafragma, musculatura lumbar- estará activo durante el movimiento.

Sin embargo he encontrado blogueros que afirman que el uso del cinturón va a tender a atrofiar tu core. Creo que esta afirmación no tiene sentido y que su origen está en que parece ser que poca gente utiliza de manera correcta el cinturón.  Seguro que alguna vez has visto a alguien colocarse el cinturón expirando el aire de la zona baja del abdomen y dejándolo más apretado que las tuercas de un submarino.

Scarlett es de la opinión de que el cinturón debe ir muy apretado

Y tendrían razón los que defienden que el cinturón debilita el core, porque si lo ajustas  como el corsé de Stcarlett O'Hara en Lo que el viento se llevó tu core quedará inhábil durante el movimiento y se atrofiará sin remedio. Sólo que esa no es la manera correcta de usar el cinturón.

El cinturón no es un elemento de seguridad pasiva. Mientras lo llevas tú core debe estar trabajando. La forma correcta sería:
1. Tomar aire con la parte baja del abdomen -eso mantendrá activo nuestro diafragma-. 
2. Ajustar pero no "a muerte" -deberías poder pasar los cuatro dedos de una mano por dentro-. 
3. Apretar con nuestro abdomen -core activo- contra el cinturón durante el movimiento.
y 4. De todos modos el uso del cinturón no es obligado. De hecho es conveniente que de vez en cuando sigas realizando esos movimientos a porcentajes altos sin necesidad de él.

Creemos que lo apropiado es apretarlo, pero no tanto. Que entren los dedos de una mano puede ser una buena pista.

Pensando y haciendo las cosas de este modo ya no resulta tan extraño el que haya quien lo utilice para el press de banca. 

PS1: Gracias a Jaume León y Jaime Llorca porque me ayudaron a aclararme en este asunto.
PS2: Como en cualquier otro tema conviene contrastar los contenidos y opiniones encontradas en las redes. Quizás esto sea una obviedad pero hay que tenerlo presente siempre, especialmente cuando nuestra integridad física está en juego.



domingo, 18 de diciembre de 2016

¿Dónde va la grasa cuando adelgazas?



Hace años,  debido a la vida sedentaria y a que comía peor que mal, yo tenía sobrepeso. Y no te estoy de hablando de estar un poquito "pasado". Pesaba algo más de 20 kilos de lo que peso ahora. Era algo que no me gustaba, así que decidí ponerme  a dieta.

Esperé un momento propicio que me permitiese sumergirme en la nueva disciplina de ordenar mi alimentación. Funcionó. Y además a un ritmo razonable. El inicio fue después de unas Navidades y para el mes de junio siguiente ya estaba en un peso similar al que tengo ahora.

Con ánimo de observar el fenómeno de manera precisa me abrí una hoja de cálculo donde anotaba con frecuencia semanal mi peso. En alguna ocasión me pesé justo antes de acostarme y después recién levantado. Si lo haces en tu casa observarás que pesas menos por las mañanas. Aunque no te hayas levantado para ir al baño en toda la noche. Mientras duermes, adelgazas. Parece magia. ¿Dónde va esa masa que has perdido?

La respuesta es que has exhalado mientras respirabas ese diferencial de masa. Mientras tú duermes tu cuerpo  está en "modo energético mínimo" -metabolismo basal- pero  sigue consumiendo energía. Igual que cuando estás despierto, en unos orgánulos de tus células llamados mitocondrias está teniendo lugar la respiración celular. Básicamente es un conjunto de reacciones en las que degradamos substancias orgánicas, como la glucosa o los ácidos grasos -pero incluso aminoácidos y cuerpos cetónicos-. Como en cualquier otra combustión hay dos substancias resultantes: agua y CO2. El resto de residuos inorgánicos serán depurados por tus riñones y los eliminarás cuando hagas pis por la mañana. Pero en esos átomos de carbono del CO2 que estás exhalando está gran parte de la materia que estás eliminando de tu cuerpo.  Mientras  respiras la estás mandando a la atmósfera.

Como el humo de un cigarrillo en la historia que explica William Hurt.

Eugene Sandow, padre del culturismo

Eugene Sandow fue un atleta nacido en Könisberg en 1867. Es considerado el padre del culturismo ya que es de los primeros deportistas de fu...