Eugene Sandow fue un atleta nacido en Könisberg en 1867. Es considerado el padre del culturismo ya que es de los primeros deportistas de fuerza que empieza a vender su apariencia física independientemente de si era capaz de levantar más o menos kilos.
Al parecer Sandow conoció al productor teatral Florenz Ziegfeld quien lo convirtió en un fenómeno. Hay que entender que en el circo y el teatro de variedades de la época era frecuente el número del forzudo. El forzudo ofrecía un espectáculo en el que doblaba barras de acero, rompía cadenas y desafiaba a retos de fuerza a los espectadores del lugar. (El propio Harry Houdini, que es coetáneo, incluía este tipo de elementos en su número y falleció de una peritonitis ocasionada por un puñetazo de un admirador. Pero esa es otra historia..).
El caso es que Ziegfeld observó como los espectadores se impresionaban no tanto por las demostraciones de fuerza sino por la apariencia del mozo. Al parecer las admiradoras hacen cola en la puerta de su camerino solo para poder tocas sus rocosos brazos pagando cifras desorbitadas para la época. Esto hace que Sandow reconduzca su carrera profesional hacia la vertiente estética y es por ello que se le considera el padre del culturismo.
Sandow hizo fama y fortuna con exhibiciones en el Reino Unido -allí conoció al marqués de Queensberry, el de las reglas del boxeo, a Arthur Conan Doyle y a mismo rey Jorge V-. También hizo giras por Estados Unidos. Vamos, lo que hoy diríamos un networking de categoría.
Eugene Sandow fue también un pionero en popularizar este nuevo culto al cuerpo. Escribió libros, abrió gimnasios e incluso vendió su sistema por correo. También estuvo atento a utilizar la fotografía y el cine -un fenómeno incipiente en su época- para publicitarse.








